Poco a poco, y sin prisa, vamos entrando en el invierno. Las temperaturas empiezan a bajar cada vez más y la navidad ya está a la vuelta de la esquina. Y que mejor que unas fotos en uno de los lugares más característicos de Donostia para darle la bienvenida como se merece. Para quién no lo sepa, estoy hablando del peine de los vientos.